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El origen del jerez, el vino generoso más elegante

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Vino de Jerez

Jerez en un tabanco

La semana del 10 al 17 de marzo estuve en Jerez de la Frontera  tomando el curso para poder obtener la titulación de Formador Homologado del Vino de Jerez por el Consejo Regulador y ser parte de la extensa red embajadores de Vinos de Jerez en el mundo. Cabe mencionar que esta red está formada por profesionales del vino (300 españoles y 280 internacionales) y de la cual a partir de la semana pasada orgullosamente formo parte. Así desde ese momento me convertí en un embajador oficial para promover este vino; en el que se conjuga tradición arte y pasión aumentando la comunidad de “Sherry Lovers” en el mundo.

Hoy para comenzar, no me queda más que hablarles un poco de la historia de este vino fortificado también llamado generoso con una elaboración singular. Para esto debemos remontarnos 3,100 años atrás, como si en una máquina del tiempo nos encontráramos. Cuando el pueblo Fenicio; aquel que nació en lo que ahora conocemos como Líbano; decidió contrario a sus vecinos, dedicarse de forma pacífica al comercio a través del Mediterráneo. Una vocación, muy diferente a la de sus colindantes inmediatos.

Enfrentándose a lo desconocido, construyen barcos que se dedican a navegar a largo y ancho del Mare Nostrum; llamado así posteriormente por los romanos. Y en esas andanzas llegaron a la península ibérica a lo que ahora es Andalucía fundando una ciudad a la que nombraron Gades, hoy conocida como el Puerto de Cádiz. A unos kilómetros de ahí fundaron otra ciudad a la que llamaron Xera, que es la actual Jerez de la Frontera.

Estos protoexploradores necesitaban el vino para su dieta diaria, así que en el asentamiento conocido actualmente como Doña Blanca establecen sus primeras y primitivas vinícolas. Este poblado se considera el primer lugar formal donde se elaboró vino en Europa Occidental.

Los romanos pronto apreciarían los vinos de esta lejana región de Hispania, a la que le cambian el nombre a Ceret, y al vino de la región Vinium Cerentensis, perfeccionando en todo su Imperio técnicas de cultivo, el uso de toneles y algunas botellas primitivas entre otras innovaciones.

En el año 415 a la caída de este enorme e incontrolable imperio y la invasión de pueblos venidos de los nortes denominados “Bárbaros” por algunos años se dio el desmantelamiento de esta Europa que comenzaba a despertar pero en el año 711 DC que los árabes procedentes del Norte de África invaden la península Ibérica por un período de 800 años de nueva cuenta le cambian el nombre de la Ciudad por Sherish, más acorde con su idioma. Como su religión no les permitía, públicamente consumir bebidas alcohólicas, los pobladores no musulmanes tuvieron que cambiar la elaboración de vino a producir pasas y destilar los vinos; proceso inventado por los musulmanes, para producir alcohol medicinal y farmacéutico y para complicar más el asunto, se decide desplantar las parras en la región, acción que afortunadamente no fue completada en su totalidad.

En 1254 el Monarca Castellano Alfonso X por fin logra la Reconquista del territorio, llamando a la ciudad Xerex de la Frontera, por encontrarse en el límite con el Reino de Granada. Este rey tenía afición por la agricultura y llegó a tener su propio viñedo en territorio Jerezano, para esto lo acompañaba uno de sus hombres de confianza, llamado Fernán Ibáñez Palomino. De ahí deriva el nombre de la uva más Jerezana de todas: La Palomino Fino.

Se quieren saber cómo el Jerez se convirtió en un vino fascinante y tan cotizado; en la siguiente entrega continuaremos sus pasos en esta región.

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