Articulos

Amores y Tecate, destino gastronómico y respeto al producto

By  | 
Restaurante Amores

Callo de hacha restaurante Amores

Los amantes de los viajes sabemos que el sector turístico nos clasifica en categorías. Algunas ciudades hacen estadísticas para saber el motivo de visita e identificar lo que atrae el turismo enfocando los recursos para potenciarlo y mejorar la economía local.

Hay una gran variedad de categorías y Tecate además de ser Pueblo Mágico está en el mapa mundial al tener uno de los mejores SPA del orbe, según la revista Conde Nast. También comienza a hacer ruido como parte de la ruta del vino y sin duda ya está haciendo las cosas de maravilla en lo que respecta al turismo gastronómico.

Así que en esta época de vacaciones si están en Baja California valdría la pena una visita a este Pueblo Mágico, donde encontraran una interesante oferta gastronómica. Una de ellas es la del Restaurante Amores de los cocineros de alta escuela Marcelo Hisaki y Reyna Venegas y que es mi favorita.

Los llamo cocineros porque así se presentan; y esto es una de las primeras cosas que los hace grandes. Su sencillez. A mi me gusta llamarlos Chefs pero ellos le dan su lugar al oficio sin darle importancia al glamour. Y creo que está bien; porque eso, tarde o temprano en la comida estorba.

A diferencia de un restaurante tradicional, en Amores no hay menú; porque se respeta el producto haciendo la carta cada día en base a los ingredientes que se encuentren frescos, de la temporada y además tengan alta calidad.

La razón por la que no hay menú, es una pregunta ¿Por qué tendría que tener un menú fijo, crema de tomate si no es temporada de tomates? Los tomates que habría estarían descoloridos; con poco sabor y además caros. El cliente no se merece eso, hay que respetarlo y también al producto.

Restaurante Amores

Sopa de tomate

Como hijo de japoneses para Marcelo Hisaki; “Respeto” es una palabra clave, congruente con su vida y su oficio. Respeto a todo, incluido el trabajo que hay detrás; es decir, respeto a quien lo sembró y quien lo cosechó; quien pescó o cazó o a las respectivas vedas y finalmente respeto a quien lo cocinó o lo sirvió. Atrás de todo ese trabajo sin duda hay mucho amor que se refleja en su cocina.

He escuchado a Marcelo invitar a la reflexión de que nos estamos acabando los recursos naturales y tenemos que ser cuidadosos con los alimentos. Evitar pesticidas, hormonas etc. Comer en su restaurante te mete a una atmosfera de paz y tranquilidad; cuando entras y cruzas la cocina; es como traspasar a una dimensión donde te olvidas del trajín diario, del ruido y de todo agobio.

Entras y estas destinado a disfrutar una gran experiencia. Valente Garcia de Quevedo dice que el Slow Food no solo significa que la procedencia de los ingredientes sea local y valorar la calidad de cada uno; sino vivir el momento; comer despacio y disfrutar tal como lo decía Carlo Petrini fundador este movimiento “Ir más despacio a la hora de vivir y sobre todo a la hora de comer”.

Las líneas que tengo en este espacio me quedan cortas para expresar la experiencia que significa comer ahí a la altura de los mejores del mundo y no es cosa de la casualidad; pues Marcelo y Reyna además de tener talento aprendieron directamente del recién fallecido Paul Bocuse (el gran Chef estrella de Francia y del mundo) y eso no lo tienen que andar diciendo pues al probar su comida en cada bocado se nota la creatividad y la combinación perfecta de ingredientes que hacen del momento una experiencia única que no se deben perder.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *